Muere el dibujante Fer, cofundador de ‘El Jueves’

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Muere el dibujante Fer, cofundador de ‘El Jueves’

El humorista gráfico José Antonio Fernández fue el autor de las series ‘Historias fermosas’ y ‘Puticlub’ publicadas por ‘El Jueves’, donde también llegó a ser director. Su papel en la renovación del chiste satírico en prensa y revistas durante la Transición, fundamental

El caricaturista José Antonio Fernández Fernández, Fer para cualquiera que haya tenido en sus manos una revista satírica en las últimas cuatro décadas, murió ayer a los 71 años en Barcelona. El cáncer se llevó a quien fue y será recordado siempre por su papel en la renovación del humor gráfico en los tiempos de la Transición. Sobre todo, gracias a dos títulos imprescindibles para entender este país de quijotes y lazarillos, de políticos salvapatrias con afición al trinque y tontos de pueblo con la bragueta abierta.

Una es Historietas Fermosas: sí, la de los monigotes medievales montados a caballo, la que supuestamente hablaba de Don Pelayo y la guerra con ballesta y catapulta, pero que en realidad se carcajeaba del poder ejercido en cualquier época. La misma saga en la que de vez en cuando, entre tanto caballero con armadura, aparecía algún okupa. Pura actualidad…

La otra es Puticlub. Todavía más irreverente que la anterior, entre lo cañí propio de Gila y lo directamente torrentiano, presentaba a El Urelio y su boina como protagonistas de una trama que tenía lugar en un burdel por el que se dejaba caer hasta el párroco local.

Ambos títulos se publicaron con formato semanal en El Jueves, cabecera de la que Fer llegó a ser director a finales de los 90 y a la que en estos momentos difíciles -para la viñeta en prensa en general- tutelaba con la discreción y la experiencia de uno de sus autores fundacionales.

Su ocupación actual era el chiste que publicaba en el diario catalán El Punt Avui, donde operaba al margen de la línea editorial -independentista- y donde hoy ha podido verse/leerse su última viñeta: una parodia de la vuelta a los colegios en la que un niño acierta con su tirachinas en el ojo al maldito virus.

Fernández nació en Mansilla de las Mulas (León)en 1949. Con cuatro años se trasladó con sus familia a Mollet del Vallès (Barcelona). En el tren, viajando hacia su nuevo destino, su padre, guardia civil, habló para todos: «Familia, vamos a una tierra que tiene otras costumbres, habrá que acostumbrarse a ellas; vamos a una tierra que tiene otro idioma, habrá que aprenderlo; pero eso no impide que jamás os olvidéis que sois de León». Fer nunca renegó de sus orígenes; al contrario, hizo gala de ellos pese a la distancia.

Su dedicación al humor gráfico no fue temprana, o no fue tan vocacional como para anteponerla a un empleo de los de toda la vida. Primero se licenció en Historia y Antropología, y no fue hasta que empezó a dar clases en un instituto de la capital catalana cuando decidió acudir a algunas revistas para presentar sus chistes gráficos, empezando a publicar en los primeros 70 en la revista Patufet y en el semanario de humor para adultos Mata Ratos.

El nombre artístico fue cosa de su colega Jaume Perich. Con él y otros históricos como Conti, Peñarroya y Escobar, los rebeldes de Bruguera, compartió páginas en la época.

Proyectado por su talento para convertir la realidad en una ventana abierta a lo risible, Fer recala en El Papus -palabras mayores- como director. Si como profesor aún se le recuerda por su afán trabajólico y su libertad de espíritu -era de los que solía caminar con varios periódicos bajo el brazo-, en el despacho principal del semanario muta en una auténtica dinamo.

Tras abandonar la actividad docente, el 20 de septiembre de 1977 se salva de milagro del atentado con paquete explosivo del grupo armado de ideología fascista Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista). A las 11.40 de la mañana, cuando estalla el artefacto, estaba supervisando un corto de dibujos animados sobre Franco.

Sirva como confirmación de que la suya siempre ha sido una profesión de alto riesgo. Y un oficio, el de creador de historietas, no del todo valorado en cuanto se impusieron nuevas formas de entretenimiento.

«Me encantaría explicar la historia del XIX y del XX, pero me dicen que a los chavales no les interesa. Hacer un chiste diario es muy duro, sobre todo si es de un atentado, de las pateras o de Irak… pero compensa», declaró al Diario de León en 2002.

Tras el mencionado paso por El Jueves, colaboró con Tribuna, Don Balón… y vino el reconocimiento: Premio Ivà al Mejor Historietista (1996), el nombramiento como Catedrático de Humor por la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid (1997), la Cruz de Sant Jordi (2018), el premio Gat Perich (2005), galardón que él mismo creó en 1996 en tributo a su amigo.

Y siempre León, sus tierras y sus gentes, en el pensamiento. Una vez le preguntaron si en Puticlub había relatado experiencias personales. Fer lo negó. Sí confesó que en cierta ocasión había acudido a documentarse al famoso Huracán de Benavente, pero que al ser las cinco de la tarde no había actividad.

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