BALACERA, ESTILETAZOS Y BORRACHAZOS ENTRE ELEMENTOS DE LA FGR

images (22)

El pleito fue por líos de pantaletasJulio Ernesto Vicent Collado y Raúl Armenta, ambos fiscales regionales, pasaron del estilete a los balazos. En medio del escándalo también se encontraba el subdelegado de esa corporación federal, Miguel Zúñiga Juárez, quien también se sumó a esta batalla campal y sangrienta.La delegada en Chiapas, María Eugenia García, guarda silencio cómplice de quienes deberían estar persiguiendo a los narcocriminales. La policía del Subsecretario de Seguridad del Pueblo, Gustavo García Macía —hermano de la delegada federal—, no intervino para prevenir este hecho que puso en jaque a la población de Berriozábal.

¿Quién investigará ahora a los investigadores?Por: Isaac Mendiola / SFAS/ Tuxtla Gutiérrez; Chiapas. Mientras el estado se desangra entre pugnas criminales y la ciudadanía exige soluciones en materia de seguridad, los encargados de perseguir los delitos federales protagonizan sus propias batallas en lo que debió ser una velada privada. Durante la madrugada de este domingo, en el municipio de Berriozábal, mandos y agentes de la Fiscalía General de la República (FGR) en Chiapas convirtieron una reunión con alcohol en una riña que incluyó armas punzocortantes, disparos y personas heridas de gravedad.

NO SON TROPAS, SON ALTOS MANDOSLos involucrados en este bochornoso suceso no son elementos de tropa ni subordinados de bajo perfil: se trata de Agentes del Ministerio Público Federal, Julio Ernesto Vicent Collado y Raúl Armenta, acompañados por el propio subdelegado de la FGR en la entidad. Al calor de las copas y motivados por desavenencias amorosas, los funcionarios públicos pasaron de los insultos a los golpes, desatando una pelea que escaló rápidamente a niveles peligrosos.

DEL ESTILETE A LOS BALAZOS: SANGRE ENTRE FISCALES FEDERALESLa confrontación degeneró en un enfrentamiento violento. De los empujones pasaron al uso de armas blancas; según los testimonios recabados, Vicent Collado apuñaló a Armenta, y la pelea culminó con el uso de armas de fuego reglamentarias instrumentos que el Estado les confió para combatir a la delincuencia organizada, no para dirimir disputas personales.

LA AMBULANCIA LLEGÓ A RECOGER A LOS FEDERALES .La gravedad de las lesiones obligó a solicitar servicios de emergencia para trasladar a los heridos a un centro médico privado ubicado en la zona suroeste de Tuxtla Gutiérrez, ventilando así un escándalo que la dependencia ha intentado mantener en silencio.LA DELEGADA ENMUDECIÓEl silencio cómplice de la delegada María Eugenia García

El suceso expone una fractura ética alarmante en una institución cuya credibilidad en Chiapas está por los suelos. Resulta inadmisible que las mismas autoridades federales que deberían liderar operativos contra el crimen actúen fuera de servicio como si fueran parte de las bandas que persiguen, escudados en su cargo.Todas las miradas apuntan ahora hacia la delegada de la FGR en Chiapas, María Eugenia García.

La funcionaria enfrenta una decisión ineludible: apartar de sus cargos y poner a disposición de las autoridades competentes a estos servidores públicos por los presuntos delitos de homicidio en grado de tentativa, lesiones dolosas y portación indebida de armas, o permitir que la impunidad continúe marcando el desempeño de su dependencia.

En un estado azotado por la violencia, la FGR no puede permitirse tener a personas con credencial de fiscal involucradas en hechos de violencia, mientras su titular mira hacia otro lado y enmudece.