Salieron los trapitos al sol,AHORA SALE A FLOTE EL SÚPER AVIADOR DEL BIENESTAR.

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Mientras miles de jóvenes oaxaqueños egresan de las universidades para enfrentarse al desempleo o a salarios de miseria, el discurso de la “austeridad republicana” y el combate a la corrupción de la actual administración estatal ha quedado sepultado bajo el peso de la impunidad.

Diego Moisés Pérez de la Cruz, actual Subsecretario de Política Social para el Bienestar y principal rostro del programa “Mi Primera Chamba”, ha sido exhibido como un “súper aviador” que devora el erario público mediante el cobro simultáneo de múltiples sueldos gubernamentales.

Datos públicos de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) revelaron el descarado esquema de doble nómina con el que el funcionario se embolsa la ofensiva cantidad de $165,722 pesos brutos mensuales, un insulto directo para los beneficiarios de los propios programas sociales que él coordina.

El botín institucional: Funcionario y “maestro” ausente.El millonario desfalco simulado legalmente por Pérez de la Cruz se divide en dos nóminas institucionales que cobra de manera simultánea:El hueso burocrático: Recibe $87,818 pesos mensuales en la Secretaría de Bienestar, Tequio e Inclusión (SEBIENTI).El botín magisterial: Desvía otros $77,904 pesos del presupuesto educativo a través del IEEPO, desglosados en seis percepciones distintas.

Los registros del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE) destapan el verdadero escándalo: las claves de cobro del funcionario corresponden a plazas de subdirector de enseñanza secundaria técnica. Supuestamente, sus obligaciones están en la Escuela Secundaria Técnica Número 9, en el municipio de Miahuatlán de Porfirio Díaz.

Sin embargo, la realidad en las aulas es otra. Denuncias ciudadanas confirman lo que ya es un secreto a voces: Pérez de la Cruz jamás ha pisado el plantel para trabajar, cobrando puntualmente como un “aviador” protegido por el sistema mientras opera políticamente en la capital del estado.Simulación y complicidad en el gobierno estatal.

La gravedad de este caso no solo radica en el desvío de recursos destinados a la educación formal de los jóvenes de Miahuatlán, sino en la flagrante incongruencia del gobierno de Salomón Jara Cruz. El mandatario ha repetido hasta el cansancio que en su gestión “no se toleran los aviadores ni la corrupción”.

No obstante, la realidad demuestra que las viejas prácticas del clientelismo y el compadrazgo siguen más vivas que nunca.Hasta el momento, el silencio de la SEBIENTI es absoluto. Ni una aclaración, ni un deslinde, ni una investigación interna. La protección y el hermetismo oficial en torno a Diego Moisés Pérez de la Cruz confirman que, para los altos mandos, la austeridad es solo un eslogan de campaña, mientras que los privilegios y el saqueo a las arcas públicas siguen siendo el verdadero motor de la administración.