La derrota republicana enciende las alertas de Trump y abre otra etapa para México

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El pasado 3 de noviembre de 2026 fueron las elecciones de medio mandato en EE.UU. Trump no estaba en la boleta, pero él mismo las planteó como un referéndum sobre su presidencia; los demócratas arrasaron, tomaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, con al menos 54 de 100 escaños en el Senado y más de 228 en la Cámara, cuando necesitaban 218; ganaron incluso en bastiones republicanos como Texas, Kansas, Iowa, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Contra lo que se esperaba, Trump aceptó el resultado. Dijo: “Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados, trabajaremos con los demócratas”, aunque después dijo que, si él hubiera estado en la boleta, habrían ganado.El motivo principal de la derrota de los republicanos, según encuestas y análisis, fue el alto costo de vida, los aranceles y la guerra con Irán que encareció la gasolina.

El resultado de esta contienda electoral tendrá efectos para México en comercio y T-MEC: Este 2026 se revisa el T-MEC, con un Congreso demócrata, los socios comerciales esperan que haya más freno a los aranceles unilaterales de Trump y más previsibilidad. Eso podría dar a México margen para negociar, pero también los demócratas suelen ser más duros en temas laborales y ambientales dentro del tratado.

El Senado demócrata puede bloquear nominaciones y presupuestos para medidas más extremas, pero también puede exigir más control y condiciones humanitarias.Analistas esperan estabilidad en tipo de cambio y mercados a corto plazo. Se deduce que Trump no podrá pasar leyes grandes y se dedicará más a vetar.Se ha dicho que históricamente le va mejor a México con republicanos que con demócratas, pero en la realidad no pasa de ser un dicho de buenas intenciones.

Con republicanos suele haber una visión más pro-negocio y pro-comercio. El TLCAN original se negoció con Bush padre, que era republicano y se firmó con Clinton demócrata. Con Trump en 2018-2020 se renegoció el T-MEC sin romper la integración.

sindicales y energéticos.En la práctica, a México le ha ido bien y mal con ambos. Depende más del contexto económico de EE.UU. que del partido.¿Qué le queda a Trump hasta enero de 2029? Sería una pregunta obligada.

Donald Trump ante lo sucedido en las urnas es un presidente debilitado legislativamente, en lo que se conoce como “pato cojo” o lame duck; tendrá poco margen legislativo y bueno con el Congreso en contra, su agenda queda congelada y no podrá aprobar leyes grandes sin negociar.Él mismo ha amenazado con usar el veto presidencial para frenar lo que apruebe el Congreso.

Ya lleva casi 300 órdenes ejecutivas en este segundo mandato.Por otra parte, el nuevo Congreso que toma posesión el 3 de enero de 2027, puede investigar a la de administración de Trump y bloquear jueces y funcionarios.

Como siempre, después de una elección intermedia se inicia la carrera para la elección presidencial incluso su vicepresidente JD Vance, se desmarcó culpando a la guerra con Irán de la derrota, lo que se interpreta como movimiento para 2028.Donald Trump no pierde la presidencia, pero pierde el Congreso y con eso pierde la capacidad de gobernar sin negociar. Para México, eso significa dos años de menos incertidumbre arancelaria, pero con un T-MEC más politizado por la mayoría demócrata.