Roban campana de capilla en Ixtapaluca; vecinos denuncian otros atracos a iglesias

IMG_0595

El último caso se registró esta semana, en la cual un grupo de personas aprovechó los días inhábiles por las fiestas patrias para llevarse la campana de una capilla en Ayotla

Vecinos y feligreses del municipio de Ixtapaluca han denunciado que su preocupación por los robos en los centros religiosos ha ido en aumento en el último año, reportando el último caso esta semana.

Vecinos de la comunidad de Ayotla, municipio de Ixtapaluca, reportaron el robo de la campana de una capilla ubicada en la calle Obreros Campesinos, Ampliación Emiliano Zapata, durante la madrugada del 16 de septiembre, en el que participaron cerca de cuatro personas, 

El robo quedó registrado por una cámara de seguridad instalada en una vivienda ubicada a unos metros del templo religioso, captando el momento exacto alrededor de las 01:37 horas del miércoles en el que suben a la cúpula para retirar la estructura. 

En el video se muestra como, después de varios minutos, tres de las cuatro personas logran quitar la campana y comienzan a bajarla para transportarla en una camioneta tipo pickup color blanco que se detuvo frente a la capilla. 

Según lo compartido por los miembros de la comunidad, con ayuda de cizallas y cuerdas lograron cortar la cadena que sujetaba la campana, consiguiendo en menos de cinco minutos llevarse la campana.

La gente ya no tiene temor de nada, no es la primera vez que se llevan algo en las iglesias de Ixtapaluca. La del centro y la de Tlalpizahuac también han sido robadasCruz, Vecino de la Zona
Vecinos de la colonia Tlalpizahuac, en la cual colindan los municipios de Ixtapaluca y Valle de Chalco, también se reportó el robo de las campanas de la iglesia hace unos meses, sin haber encontrado a los responsables.
Lo mismo ocurrió en más de una ocasión en la parroquia de San Jacinto, ubicada en la zona centro y a una avenida de distancia del Palacio Municipal de Ixtapaluca, en la cual en más de tres ocasiones han ingresado a robar.
El último robo se registró en 2025, cuando un grupo de personas brincaron la barda perimetral e ingresaron para llevarse el equipo de sonido con el que contaba la iglesia para las misas realizadas al aire libre.
La preocupación y molestia de los vecinos radica en la falta de vigilancia por parte de las autoridades locales durante la noche y madrugada, horas en las que aprovechan para ingresar a los templos.