Abusos y malnutrición: las 9.000 muertes de niños en hogares religiosos para madres solteras de Irlanda

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Abusos y malnutrición: las 9.000 muertes de niños en hogares religiosos para madres solteras de Irlanda

Un informe de 3.000 páginas elaborado por una comisión judicial que lleva cinco años investigando los hechos detallará esta semana los abusos cometidos entre 1922 y 1998

Abusos, malnutrición, enfermedades. Todo ello se concentraba en los hogares religiosos de la República de Irlanda para niños y madres solteras. Allí donde debían ser protegidos, murieron entre 1922 y 1998 más de 9.000 menores, el doble que la media nacional. Los motivos exactos se explicarán esta semana en un informe de 3.000 páginas elaborado por una comisión judicial que lleva cinco años investigando los hechos. Exactamente el tiempo que ha pasado desde que una historiadora descubriese un cementerio de bebés en el condado de Galway, situado en la costa oeste del país.

“Se trata de un momento crucial, lo único que lamento es que haya tardado tanto en llegar”, explica Anne Harris, de 70 años, una de las mujeres afectadas por el trato de estos hogares. “La sociedad irlandesa era bastante rígida en ese momento, y se juzgaba mucho el hecho de tener niños fuera del matrimonio. Lo único que hacían estas instituciones tan grandes era poner a las mujeres fuera de la vista del resto de la población”. Ella, sin embargo, tuvo suerte. No sólo entró en ellas durante la década de los 70, momento en que los peores abusos ya habían pasado, sino que lo hizo previo pago de su familia para mantenerla oculta durante el embarazo. Aquellas que no podían pagar, tenían que cocinar, fregar suelos a mano y hacer el resto de tareas manuales que requiriese el mantenimiento del lugar.

Quien ha tenido acceso a esas 3.000 páginas ha sido el taoiseach, el primer ministro de Irlanda, Michéal Martin, que ha reconocido que le ha costado mucho digerir y asimilar los hechos que se narran en él. Mañana mismo, de hecho, se espera que pida perdón a las víctimas en nombre del Estado por no haberles podido proteger de las atrocidades sufridas. De hecho, el Gobierno también tuvo que disculparse ayer después de que algunas de las conclusiones se filtrasen a la prensa durante el fin de semana.

Gracias a ello, se ha podido saber, por ejemplo, que se calcula que 9.000 menores murieron en 18 de estos hogares entre 1922 y 1998, fecha en que cerró el último de ellos. La tasa de mortalidad infantil, según el dossier, duplicó la nacional durante este periodo, señalando como culpables no solo a la malnutrición, las enfermedades y las negligencias, sino también a la situación de abuso que vivían quienes estaban allí.

Además, a estas mujeres también se les presionaba para que diesen a sus hijos en adopción, lo que ha provocado una nueva fuente de conflicto entre los afectados, el Estado y las instituciones religiosas, pues se acogen a una cláusula de confidencialidad para no permitirles encontrar a sus hijos y padres biológicos. Según las últimas informaciones, parece que el Gobierno ya se está planteando eliminar todas las trabas y, de paso, ofrecer compensaciones económicas a las víctimas. La investigación apunta a las dificultades que han tenido que superar por las continuas mentiras y la ofuscación de los curas, las monjas y los representantes de la institución.

La comisión, por su parte, se originó en 2014 después de que una historiadora, Catherine Corless, descubriese los certificados de defunción de 800 niños en el hogar para niños y mujeres de Bon Secours. Los informes, sin embargo, apuntaban a que solamente se había enterrado a dos de ellos. Fue entonces cuando se inició una excavación que encontró 20 cámaras subterráneas “con una gran cantidad de restos humanos”.

“Este informe va a poner de manifiesto, particularmente para las nuevas generaciones, lo que Irlanda le hizo una vez a las mujeres que tuvieron la audacia de amar fuera del matrimonio y de mantener a unos hijos con los que debían ‘rendirse'”, explica Joan Burton, que nació en una de estas instituciones antes de llegar a ser número dos del Gobierno del país. “Nos va a dar una oportunidad como sociedad para preguntar cómo es posible que esta forma de brutalidad fuese tolerada durante tanto tiempo”.
el mundo.

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