CHETUMAL SIN LEY: EL “LEVANTÓN” DE UN MINISTERIAL DESNUDA EL GOBIERNO DEL CRIMEN BAJO EL AMPARO DE YENSUNNI 

IMG_0725

La tarde de este sábado, la capital de Quintana Roo vivió una escena que parece sacada de una narcoserie, pero que es la cruda realidad de un municipio entregado. Oscar David “N”, agente de la Policía de Investigación de la FGE, fue privado de su libertad en un operativo relámpago del crimen organizado. El mensaje es contundente: en Chetumal, el C.O. manda y la autoridad solo observa.

El Escenario: Impunidad a las 3 de la Tarde

No fue en un callejón oscuro ni en la madrugada. Fue alrededor de las 15:00 horas, en la transitada Avenida Centenario, frente al negocio “Carnes de Chetumal”. El agente apenas bajaba de su llamativo Mustang amarillo cuando fue interceptado por un comando armado a bordo de una camioneta plateada y un Jetta blanco.

A punta de cañón y ante la mirada atónita de testigos, lo subieron a la fuerza y desaparecieron. En ese momento, Chetumal dejó de ser una capital para convertirse oficialmente en el patio de recreo de los cárteles.

El Despliegue del Privilegio: Helicópteros para “Ellos”, Silencio para el Pueblo

Lo que siguió fue un despliegue de fuerza que los ciudadanos comunes nunca ven cuando les roban o les desaparecen a un familiar. La Fiscalía y la Secretaría de Seguridad Ciudadana movilizaron todo: patrullas, retenes y hasta un helicóptero sobrevolando la ciudad.

La crítica es inevitable: La furia institucional solo se activa cuando tocan a uno de los suyos. Para el ciudadano de a pie, hay excusas; para el agente del Mustang, hay despliegue aéreo.

La Liberación: ¿Presión o “Mensaje” Entendido?

Cerca de la medianoche, tras nueve horas de incertidumbre, el agente fue “liberado” en las inmediaciones del fraccionamiento Caribe. Llegó caminando, sin heridas graves, como si solo hubiera ido a recibir un mensaje.

¿Por qué lo soltaron? El silencio oficial de la FGE y de Raciel López alimenta la sospecha: ¿Fue la presión del helicóptero o fue una negociación en lo oscurito?

En el submundo de la Narcopolítica, un “levantón” con retorno rápido suele ser un recordatorio de quién tiene las llaves de la ciudad.

Yensunni Martínez: Alcaldesa de un Municipio Gobernado por el C.O.

Mientras esto ocurría, la administración de Yensunni Martínez demostró, una vez más, que su estrategia de seguridad es un cascarón vacío. Chetumal ya no es “la capital que brilla”; es la capital donde los grupos criminales tienen la logística para cazar policías ministeriales en avenidas principales.

La pregunta para los chetumaleños es: si la policía no puede protegerse a sí misma en un Mustang, ¿cómo pretende Yensunni que te proteja a ti? La ciudad está sitiada, el C.O. tiene el control de las entradas y salidas, y el gobierno municipal parece ser solo un espectador que espera a que los criminales “decidan” soltar a sus rehenes.