Remesas hilan en junio cuatro meses arriba de los 5,000 millones de dólares

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Martes 1 de agosto 2023

Los ingresos por remesas que llegaron a las familias mexicanas en junio sumaron 5,572 millones de dólares, una entrada que significó un incremento  de 8.3% anual, según información recabada por el Banco de México (Banxico).

Los ingresos por remesas que llegaron a las familias mexicanas en junio sumaron 5,572 millones de dólares, una entrada que significó un incremento de 8.3% anual, según información recabada por el Banco de México (Banxico).

Con esta entrada de los llamados migradólares, hilaron 38 meses consecutivos de crecimiento, de los que los últimos cuatro, registraron flujos mensuales superiores a los 5,000 millones de dólares.

Si bien se trata de un flujo sólido y consistente, en el detalle de la información se observa una desaceleración respecto del histórico alcanzado en mayo, cuando enviaron a sus hogares de origen 5,693 millones de dólares.

“En mayo suele presentarse un repunte por el día de las Madres, que son las principales receptoras de remesas”, tal como ha explicado el responsable de la Dirección de Estadísticas Económicas y el Foro de Remesas de América Latina del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica (CEMLA), Jesús Cervantes González.

La información del Banxico muestra que las remesas familiares acumuladas durante los primeros seis meses del año sumaron 30,238 millones de dólares; esta cifra representó una expansión anual de 9.9% respecto del mismo lapso del año anterior y se convierte también en el flujo más alto para un periodo de enero a junio desde que se tiene registro.

Para ponderar el tamaño de estos envíos, basta recordar que a estas alturas del año pasado, los 4.9 millones de hogares receptores en México registraron el ingreso de 27,516 millones de dólares.

La directora del think tank México Cómo Vamos, Sofía Ramírez, explicó en entrevista que las remesas representan un tercio del ingreso de las familias receptoras de las familias de ingresos bajos. Y ellos suelen utilizar estos ingresos en gasto corriente, ante la incertidumbre que tienen sobre la consistencia de estos recursos.