San Luis de las Peras, el pueblo bajo agua en el Edomex que se convirtió en una presa

IMG_0065

La población de este pueblo antiguo fue obligada a dejar sus hogares, ya que se iniciaría la construcción de la actual Presa Taxhimay

Por encima de un lago se alcanza a ver una cúpula y parte de una torre, dos indicios que mantienen en la memoria al extinto pueblo de San Luis de las Peras, aquel que fue “sacrificado” para darle paso a la modernidad. 

Sumergido bajo el agua de la Presa Taxhimay en los alrededores de Villa del Carbón, San Luis de las Peras formó parte de la historia del pueblo otomí.

Ubicado en el Estado de México, la zona Taxhimay, Villa del Carbón, de la que forma parte la ahora presa, corresponde a la región donde se establecieron los grupos indígenas otomíes en el siglo XII, quienes influyeron en la fundación de los poblados más antiguos del municipio, como San Luis de las Peras y Zacapexco. 

Ambos se encontraban dentro de la ruta que los conducía a Xilotepec, el primer intento de formación de un pequeño imperio, del cual surgiría la nación otomí, que fue invadida y sometida por el pueblo azteca, hecho que los obligó a pagar tributo al pueblo mexica hasta la llegada de los españoles. 

Un sacrificio por la modernidad 

Pese a que pertenecía a uno de los pueblos con vasta cultura del país, los días de San Luis de las Peras estaban contados y para 1934, sus calles, hogares, puntos de reunión y en general, su historia, quedaría sumergida bajo agua. 

Fue bajo las órdenes del general Lázaro Cárdenas, presidente de México en ese periodo (1934-1940), que el pueblo entero fue desalojado para poder crear una presa que abasteciera de agua al estado de Hidalgo.

Sin mucho que hacer, los habitantes de la región se vieron obligados a abandonar sus hogares y toda una vida que databa desde 1536, año en el que el pueblo fue fundado. 

Te podría interesar: Las piedras de Cartagena; la arquitectura colonial que clama resiliencia

Un sacrificio para dar paso a la modernidad es como podría ser visto este acto, que sin duda despojó a toda una población de algo que les pertenecía y puso fin a más de 100 años de historia. 

El proyecto es lo que hoy se conoce como Presa Taxhimay y en los meses en los que el nivel del agua sube, lo único que logra apreciarse de este antiguo pueblo es la torre de la Parroquia de San Luis Rey de Francia y la cúpula de la Iglesia del Cristo del Quejido, lo que le da un toque de misterio y cierta nostalgia al lugar. 

En la actualidad, el lugar se ha convertido en una zona turística de gran importancia para el pueblo mágico, ya que cuenta con una extensa oferta. 

La influencia de los españoles en un pueblo antiguo 

En la época colonial, esta región tenía por nombre Congregación de Nuestra Señora de Francia, en atención a la Virgen que los españoles trajeron desde Salamanca y que hasta el día de hoy se venera en la iglesia que mantiene su nombre. 

Una de las actividades económicas más importantes del lugar era la explotación de carbón vegetal, sacado de los exuberantes bosques cercanos, el cual era distribuido en los alrededores y en la Ciudad de México, razón por la que al lugar se le puso Villa Nueva del Carbón de Nuestra Señora Santa María de la Peña de Francia. 

De aquí parte una leyenda muy conocida en la región, la cual dice que al irse los españoles del pueblo, la Virgen de la Peña de Francia se escondió entre los costales de carbón y no pudieron encontrarla, quedando tiznada y fue así como se convirtió en una virgen morena.

A partir de entonces, decidió quedarse para proteger a los carboneros de ahí, en donde tiempo después se edificó la iglesia de la Virgen de la Peña de Francia.