Dos senadores acaban de rebelarse contra la dirigencia de Morena en televisión nacional. El motivo real no está en lo que dijeron, sino en lo que les acaban de prohibir.

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¿La rebelión en el Senado es por democracia interna o por el control de las candidaturas? 

El vicecoordinador de Morena en el Senado, Higinio Martínez, utilizó la televisión nacional para lanzar un dardo directo contra la cúpula de su propio partido. Durante una entrevista en TV Azteca, el legislador exigió revisar “quiénes dirigen a Morena” y demandó que se acepte la crítica pública. El reclamo empató con los ataques que, días antes, hizo su compañero de bancada, Félix Salgado. Dos de los operadores políticos con más peso en el país acaban de abrir fuego público contra la dirigencia que encabezan Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán.

El discurso oficial de los senadores habla de corregir el rumbo, pero las reglas internas del partido cuentan una historia de posiciones. Durante su último congreso nacional, Morena aprobó modificar el artículo 8 de sus estatutos para prohibir explícitamente que los cargos públicos se hereden a familiares directos. Además, la dirigencia nacional concentró el control legal sobre quién aparecerá en las boletas para las próximas elecciones locales.

Lo que las entrevistas de televisión omiten es el impacto territorial de esas dos firmas. Félix Salgado es el padre de la actual gobernadora de Guerrero, y la nueva regla familiar bloquea en automático la continuidad de su grupo compacto. Por su parte, Higinio Martínez opera la red de alcaldes más grande del Estado de México, una maquinaria que requiere imponer a sus propios candidatos para sobrevivir. La dirigencia nacional acaba de quitarles legalmente la pluma para palomear sucesores familiares.

Esta fractura interna estalla justo cuando la presidenta necesita unidad casi perfecta en el Senado para blindar sus reformas, con los partidos aliados ya frenando los cambios electorales. Los líderes territoriales tienen los votos que el gobierno federal requiere en la cámara alta; la cúpula nacional tiene el control de las candidaturas que esos líderes necesitan en sus estados.

Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán tienen dos opciones en la mesa: ceder las candidaturas estatales a los líderes locales o sostener la prohibición de nepotismo arriesgando la lealtad del Senado. El control de las elecciones de 2027 tiene un precio en votos legislativos. El partido está a punto de decidir quién lo va a pagar.