Gasolineros laboran en condiciones de ‘esclavitud’ problemática que se ha ido pasando de sexenio en sexenio

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Desde hace varios gobiernos se ha exhibido que los despachadores de gasolina carecer de contrato laboral, salario, seguridad social y prestaciones, a eso se le suma que deben pagar un derecho de piso para poder trabajar en alguna de las más de 13 mil 500 estaciones de servicio del país, donde únicamente dependen de las propinas para llevar el sustento a sus hogares.

En esta industria, que a diario registra operaciones de millones de pesos, las condiciones laborales “de esclavitud” persisten debido a los múltiples abusos, que van desde ser obligados a vender aditivos o aceites para motor, hasta realizar composturas en otros negocios de los franquiciatarios. De acuerdo con la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, la remuneración de un gasolinero debería ser de 326 pesos diarios; sin embargo, no todos la reciben, lo cual repercute en otros derechos como el aguinaldo, el reparto de utilidades, ni mucho menos acceso a una vivienda o a una pensión para el retiro.

La Jornada entrevistó a Raúl, quien ha despachado combustible desde hace cuatro años en un expendio de Pemex en la carretera Picacho-Ajusco, al sur de la Ciudad de México, donde dice pagar derecho de piso de 100 pesos diarios (hace unos meses eran 150) que son descontados de las propinas que recibe de los automovilistas para laborar alguno de los tres turnos de ocho horas.

El joven de 22 años de edad cuenta que su ingreso promedio diario de propinas es de alrededor de 600 pesos, a los cuales descuenta esa cuota; además debe costear el uniforme y calzado. El caso de Oswaldo no es muy distinto; comenta que llegó a pagar 150 pesos de sus propinas, pues además debía comprar artículos de limpieza para el mantenimiento de la estación.

Cuando tenía 19 años comenzó a trabajar en la estación Olesma, en Milpa Alta; en un principio no les cobraban, pero después sí y al finalizar su turno sólo se quedaba con 350 o 400 pesos, insuficientes para solventar sus gastos y los de su familia. Externa: “Los tratos de la gerente y del dueño eran como de esclavitud, porque si tenía una emergencia y no me presentaba a trabajar, nos ponían a hacer talacha: después de laborar ocho horas en la estación, me tenía que quedar cuatro más a pintar otro negocio que tenía el patrón o nos llevaba a su casa a hacer alguna compostura”.

El despachador, ya con 27 años de edad, indica que estas condiciones cambiaron luego de que se afilió al Sindicato Nacional de Trabajadores de Servicios, Casas Comerciales, Oficinas y Expendios, Similares y Conexos de la República Mexicana, que obtuvo la titularidad del contrato colectivo en dicha estación, donde en diciembre estalló una huelga por el despido injustificado de 11 trabajadores.

Aunque hay más de 13 mil 500 estaciones en el país, según datos oficiales, aclara que esta situación se da principalmente en la capital del país –donde 85 por ciento de los despachadores no tienen salario–, además del estado de México, Morelos, Puebla, Querétaro y lugares turísticos como Acapulco o Cancún. A la falta de libertad sindical y la existencia de los sindicatos de protección, se suma el hecho de que las autoridades laborales no hacen ninguna inspección. Mientras, los despachadores “andan deambulando” en estaciones, el gremio se conoce y entre unos y otros recomiendan espacios donde ya despidieron personal.