EDUARDO MACÍAS GARRIDO

La democracia supone la mejora y el fortalecimiento de las políticas públicas, las instituciones que se crean o evolucionan en el marco de estas, así como un ejercicio cada vez más activo de la ciudadanía y una rendición de cuentas clara y eficaz.

Una verdadera reforma de Estado debe ir más allá de transformar programas para modernizar la administración pública. Se deben establecer políticas para consolidar la democracia y fortalecer los lazos del gobierno con el sector privado y la ciudadanía.

La democracia no se genera ni se fortalece a partir de la voluntad de una sola persona. Al contrario, el acaparar todas las decisiones sin contrapesos provoca inevitablemente un déficit democrático.

Una sociedad democrática se caracteriza por convertir los problemas en oportunidades a través del debate y la deliberación pública entre los ciudadanos. No apostando a la descalificación o a la confrontación como forma de una comunicación cotidiana.

El atacar al Instituto Nacional Electoral (INE) y amenazar con desaparecer como órgano autónomo para depender de otro poder, es francamente antidemocrático y retroceder las manecillas del reloj en la vida política de este país.

Que no se nos olvide el: “se nos cayó el sistema, señor Presidente”, en voz del actual Director General de la Comisión Federal de Electricidad.   

Construimos los mexicanos un órgano autónomo, creíble, serio y, sobre todo, confiable. Nos da certeza de que los votos se cuentan bien y se respeta la voluntad del pueblo en las urnas. Este INE al que tanto se le critica, llevó el proceso que culminó con la victoria del actual Presidente de la República y su partido MORENA.

El fallo dado por el INE en el caso Félix Salgado Macedonio no es un ataque a la democracia, es apegarse al cumplimiento estricto de la ley. No les gusta, pues que cambien la misma.

No se está discutiendo si la sanción es severa o desproporcionada, si lo que no se informó en gastos de campaña es mucho o poco. El punto es, qué establece la ley y qué sanción prevé.

Contra todo pronóstico, el Tribunal Electoral del Poder Judicial avaló la resolución del INE, dejando sin candidatura a Salgado Macedonio. Eso no es un ataque a la democracia, al contrario, es aplicar estrictamente la ley, fortaleciéndose no solo esta, sino la institución como tal.

La democracia es un orden que se caracteriza porque las leyes y las normas son construidas o transformadas por las mismas personas que las van a vivir, cumplir y proteger.

La democracia es una construcción cotidiana de la sociedad. Por eso tiene instituciones que sirven para proteger los derechos de los ciudadanos.

La democracia no es la voluntad de unos cuantos que creen interpretar lo que quiere el pueblo, erigiéndose como su vocero o un representante casi mítico de este.

La voluntad del pueblo se ve reflejada en todos los poderes que conforman el Estado, sus instituciones autónomas y en la propia ley.

Para lograr una sociedad en paz, debemos compartir y establecer límites a nuestros derechos, a través de la ley, para el bien de todos.El gobierno es solo un depositario del poder. Así que dejémonos de frases vacías como: “es la voluntad del pueblo”. Con esto lo único que hacen algunos es tratar de justificar sus decisiones, independientemente de si beneficiarán o no al tan afamado pueblo.