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Un Chile engañoso y polarizado se abre a una nueva e incierta era

El candidato de la derecha extrema, José Antonio Kast, gana las elecciones y disputará la segunda vuelta con el izquierdista Gabriel Boric

Chile engaña, y mucho. Si el resultado directo de la insurrección popular que estalló en octubre de 2019 fue la convocatoria a una reforma constitucional que dirigen las fuerzas de izquierda en una convención constituyente presidida por una líder mapuche, las elecciones presidenciales tomaron otra dirección. José Antonio Kast, líder de la derecha conservadora sin complejos, no solo ganó la primera vuelta, sino que es el favorito para el balotaje del 19 de diciembre: nunca, desde el regreso de la democracia con las elecciones de 1989, un candidato que quedó segundo logró llegar al Palacio de La Moneda.

Su rival será Gabriel Boric, líder de la izquierda dura nucleada en la coalición Apruebo Dignidad. Kast se llevó el 27,9% de los votos y Boric el 25,8. En una elección en la que votaron solo el 47 por ciento de los habilitados, la gran sorpresa fue la de Franco Parisi, un hombre que hace años que no pisa Chile e hizo campaña por redes sociales desde el estado norteamericano de Alabama. Parisi fue tercero con un 12,8% para el Partido de La Gente. ¿Qué quiere ese partido? Poco Estado, menos impuestos y, cuando no hay respuesta clara, “democracia digital”.

EQUILIBRIO EN LAS CÁMARAS

Tanto el Senado como la Cámara de Diputados muestran tras la elección un equilibrio entre los bloques de izquierda y derecha, una forma de mantener la influencia por parte de las coaliciones que por tres décadas dominaron la política chilena, y que esta vez fueron relegadas. Sebastián Sichel, candidato del oficialismo del presidente Sebastián Piñera, fue cuarto con el 12,8%, a pocos votos de Parisi. Yasna Provoste, heredera de aquella Concertación que gobernó con Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, fue quinta con el 11,6.

Así, a La Moneda llegará la izquierda dura o la derecha conservadora sin complejos. “Por un lado, escucho que se trata de democracia versus fascismo. Por el otro, entiendo que se trata de democracia versus comunismo”, sintetizó con agudeza el analista político Cristóbal Bellolio el dilema que se le presenta a los chilenos en la segunda vuelta.

La estrella de la noche del domingo fue Kast, que en 2017 había obtenido el ocho por ciento de los votos y quedó cuarto. El candidato del Partido Republicano, de 55 años, está convencido de que llegará a La Moneda, y para eso apeló a un tono calmado y a la mano tendida hacia todos, con la excepción de Boric, el joven candidato de 35 años al que ligó una y otra vez al Partido Comunista.

“Para aquellos que han hecho caricaturas de mí, quiero ser muy claro: tenemos convicciones, pero siempre hemos respetado a las personas. Nosotros no somos los que hemos generado la polarización, sabemos escuchar y sabemos dialogar. Jamás usaremos la violencia contra alguien que piense distinto a nosotros. Jamás”, aseguró Kast en un discurso de tono sosegado y no pocas sonrisas.

“También hay que decirlo con todas las letras: Gabriel Boric y el Partido Comunista quieren indultar a las bandas. Se reúnen con terroristas asesinos. Y nunca han estado al lado de las víctimas del terrorismo y de la delincuencia. Quieren seguir avanzando en la senda del odio, la intolerancia y la destrucción. Eso tiene que terminar”, añadió enseguida desvelando su estrategia: polarización total con Boric y seducción al resto del espectro político.

“Chile merece paz, Chile merece libertad, y eso es lo que le vamos a dar. Vamos a recuperar la paz, el orden, el progreso y nuestra libertad”.

Boric, que habló después de que lo hiciera Kast, debió recalcular parte de su discurso tras la seducción que el derechista desplegó hacia todas las bolsas de potenciales votantes sin candidato en el balotaje.

“Se nos ha dado un mandato y una responsabilidad que es tremenda: se nos ha encomendado liderar una disputa por la democracia, por la inclusión, por la justicia, por el respeto a la dignidad de todos y de todas”, dijo Boric.

PRIMERA DIPUTADA TRANS EN LA HISTORIA DEL PAÍS

“Debemos terminar con el sistema injusto de las AFP (fondos privados de pensiones). Y debemos descentralizar Chile”, añadió, antes de remitirse a las revueltas iniciadas en 2019: “No salimos a la calle para que todo siga igual. La esperanza le va a ganar al miedo”.

La suma de cifras de los partidos afines a la derecha da cierta ventaja a Kast, pero lo que se decide en las próximas semanas no pasa por las matemáticas.

“No voy a votar por Boric, pero tampoco por Kast si no es capaz de cambiar su programa y abrirse a lo social”, señaló Manuel Ossandón, senador de Renovación Nacional (centroderecha).

“Si usted no une, perderá. Si sigue intransigente, perderá”, amenazó el centroizquierdista Marco Enríquez Ominami, sexto en la elección presidencial, a Boric, al que dio su apoyo.

En la Cámara de Diputados se destacó la elección de Emilia Schneider, ex dirigente estudiantil y primera diputada trans en la historia del país. Y, al otro lado de la frontera, turbulencias: Rafael Bielsa, ex ministro de Asuntos Exteriores argentino y actual embajador en Chile, demostró que la diplomacia no siempre es lo suyo. Definió a Kast como “pinochetista” y se quejó de su supuesta antipatía por Argentina: “(Ha tenido) todo tipo de expresiones xenófobas teniendo a Argentina como objetivo, que yo las tengo archivadas, registradas, leídas y estudiadas”.

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