Edomex veta peleas de animales
La nueva Ley de Protección, Cuidado y Bienestar Animal prohíbe las peleas de gallos y perros en el Estado de México, con multas de hasta 35 mil pesos y arrestos por maltrato, lo que impacta prácticas arraigadas en ferias y espacios clandestinos.
Las peleas de animales quedaron prohibidas en el Estado de México con la entrada en vigor de la Ley de Protección, Cuidado y Bienestar Animal, impulsada por el ejecutivo estatal.
La normativa establece que cualquier enfrentamiento entre animales, como las peleas de gallos o perros, constituye maltrato y será sancionado por la autoridad.
Multas y arresto por organizar o permitir peleas
El nuevo marco legal contempla sanciones para quienes participen, promuevan o permitan estas prácticas:
- Multas de hasta 300 UMA (aproximadamente 35 mil pesos)
- Arresto de hasta 36 horas
- Posibles implicaciones penales en casos de crueldad extrema
Las autoridades podrán intervenir en espacios donde se detecten estos eventos, incluso si se realizan de forma clandestina.
Tradición bajo presión legal
Las peleas de gallos han sido defendidas por algunos sectores como una práctica tradicional; sin embargo, la ley las ubica dentro de actos de crueldad al implicar daño físico deliberado.
En el caso de las peleas de perros, la legislación responde a su vínculo con redes de violencia y sufrimiento animal.
Obligación de denunciar y vigilancia ciudadana
La ley obliga a la población a denunciar cualquier caso de maltrato, incluidas las peleas de animales. Las autoridades estatales y municipales deberán atender los reportes y aplicar sanciones.
Más allá de la prohibición: control y bienestar
Además de prohibir estas prácticas, la legislación refuerza obligaciones como:
- Garantizar alimentación y atención médica
- Evitar condiciones de riesgo o sufrimiento
- Mantener a los animales bajo resguardo adecuado
También se implementará un Registro Único de Animales de Compañía y reglas como el uso obligatorio de correa en la vía pública.
La prohibición de peleas de gallos y perros marca un punto de tensión entre prácticas arraigadas y nuevas políticas de bienestar animal, en un intento del Estado de México por erradicar el maltrato y fortalecer la protección de los animales.
