LA FINCA HUERTOS DEL PEDREGAL, EN LAS AFUERAS DE CULIACÁN, ES EL LUGAR QUE SIMBOLIZA LA FRACTURA INTERNA DEL CÁRTEL DE SINALOA Y EL DESPLOME POLÍTICO DE RUBÉN ROCHA MOYA
En el mes de Julio del 2024, según la carta difundida por Ismael “El Mayo” Zambada tras su captura, fue citado en esta finca por su ahijado Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, para una supuesta reunión de mediación con el entonces gobernador Rubén Rocha Moya y el político Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la UAS y rival de Rocha. Sin embargo, en lugar de una reunión, El Mayo fue emboscado, secuestrado y posteriormente trasladado a los Estados Unidos.
Ese mismo día, Cuén fue asesinado en el mismo sitio, la versión oficial inicial de un asalto en una gasolinera fue desmentida por la FGR, que ubicó el homicidio en la finca. La finca representa el punto de quiebre entre las facciones Los Chapitos, hijos de El Chapo, aliados presuntos de Rocha, y La Mayiza, leales a El Mayo.
Esa ruptura aceleró la guerra interna que ha generado cientos de muertes, balaceras y enfrentamientos diarios en Sinaloa desde el 2024. En el mes de mayo, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó formalmente a Rocha Moya, junto a otros 9 funcionarios y exfuncionarios, de conspirar con Los Chapitos para proteger operaciones de narcotráfico a cambio de apoyo electoral y sobornos.
Se alega que asistió a reuniones en la finca y otros lugares, y que recibió protección del cártel para llegar y mantenerse en el poder. En resumen, Huertos del Pedregal pasó de ser un inmueble con palmeras, cancha de tenis y alberca a convertirse en símbolo de traición, violencia y colusión que precipitó la crisis actual del cártel más poderoso de México y la caída de uno de sus gobernadores más controvertidos. La finca permanece abandonada.
