SENCILLEZ, FUNDAMENTAL EN LOS PROCESOS HISTÓRICOS, POLÍTICOS Y CULTURALES DE VERACRUZ Y DE MÉXICO: ARQUIDIÓCESIS DE XALAPA

IMG_4001

A través de su comunicado dominical, la Arquidiócesis de Xalapa afirmó que las personas deben contar con sencillez en su vida, pues es fundamental en los procesos históricos, políticos y culturales de Veracruz y de México, que les han permitido progresar. Precisó que los “sabios y entendidos” no entienden nada del mensaje nuevo y vivificante de Jesucristo. “Ellos tienen su propia visión de Dios, de la realidad y de los demás; creen saberlo todo, no pueden aprender nada vital y nuevo. Su visión cerrada y su corazón endurecido les impiden abrirse a la revelación del Dios de Jesús y a la novedad vital de un estilo de vida auténticamente humano y cristiano”, señaló.

El vocero Juan Beristain de los Santos, consideró que al ser, tener y desarrollar un espíritu sencillo, se podrá contar con la sensibilidad, los principios morales claros y la creatividad permanente para participar y encontrar soluciones a los problemas de la inseguridad, violencia y corrupción. “Ser sencillo es abrirse al Dios de Jesucristo y a la realidad con todas sus circunstancias en que se vive, para seguir aprendiendo; no cerrarse interiormente pensando que ya se conoce todo. Ser sencillo es estar dispuesto a dejarse enseñar por el Dios de Jesucristo, por la situación social que se vive y por los demás para buscar los caminos de vida digna, de paz duradera, de justicia social y de un desarrollo integral y sostenible”, aseguró. La Arquidiócesis precisó que los “sabios y entendidos” no entienden nada del mensaje nuevo y vivificante de Jesucristo. “Ellos tienen su propia visión de Dios, de la realidad y de los demás; creen saberlo todo, no pueden aprender nada vital y nuevo. Su visión cerrada y su corazón endurecido les impiden abrirse a la revelación del Dios de Jesús y a la novedad vital de un estilo de vida auténticamente humano y cristiano”, añadió. Citó el evangelio de San Mateo donde se describe con precisión el día en que Jesús sorprendió a todos dando gracias por su éxito con la gente sencilla de Galilea y por su fracaso entre los maestros de la ley, escribas y sacerdotes.